martes, 19 de febrero de 2013

ENTREVISTA A JOSE MANUEL MORENA MUÑOZ

 A José Manuel le conocí una tarde de ensayos de la Macarena, donde fuimos presentados por nuestro hermano y amigo Pedro García ya que ellos eran compañeros de trabajadera  –de ésa séptima gloriosa, como me gusta decir- a la que yo en su día también pertenecí.
Me lo presentó en su faceta de costalero por un lado y de hombre de cofradía por otro en su querida Hermandad del Silencio, a donde poco tiempo después, sin pensarlo, llegué de su mano en un gran gesto de generosidad y confianza por su parte, para integrarme en ese proyecto maravilloso como fue la transformación del Paso del Señor de la Fe del Silencio a costal del que, sin su empeño y sin el de D. José Manuel Morena Aznar Q.E.G.E. , su padre, estoy seguro nunca se hubiera llegado a alcanzar.
Jose es un tío de los de verdad, de los que agrega y no disgrega, rasgo imprescindible para un buen capataz. De los que van de frente y mira a los ojos cuando habla. De los que te puedes fiar, en definitiva y se nos muestra tal cual es, en esta entrevista concedida a Antonio Vasco.
Comprometido y trabajador incansable, ha hecho en poco tiempo una de las cuadrillas punteras de la Semana Santa madrileña.
Humilde y consecuente con sus ideas –mal que le pese a veces- ¿verdad amigo?,  es a pesar de su juventud, una persona con una gran experiencia y bagaje, que ha heredado de su familia esa madera de buen cofrade y un muy acertado criterio, pero sobre todo es mi capataz y amigo.
Te escuchamos hermano.
Carlos León Asián
Ex costalero macareno y hermano del silencio

                                                                  
      Me pide el Vasco que presente al Morena un placer, hay mucho que decir: COFRADE de família COFRADE con mayúsculas, costalero honrado, callado y compañero, de los que se comen los kilos sin pelar y sin alardes, una garantía bajo el paso, capataz de raza, de instinto, generoso y humilde, comanda una de las mejores y mas recientes cuadrilla de Madrid la de nuestro Stmo Cristo de la Fe, pero ante todo es un amigo, es mi hermano y le quiero un taco, os dejo con el Morena, no quiero oir a nadie ahí debajo....

José Mira
Actual segundo capataz de la Hermandad del Silencio 

Aquí no se debe añadir nada más, está todo dicho. Hoy compartimos costero con el capataz con más talento de Madrid. DON JOSÉ MANUEL MORENA MUÑOZ.


 NOMBRE: José Manuel Morena Muñoz
LUGAR Y FECHA DE NACIMIEMTO: 21 de Febrero 1976. Madrid


1.     ¿Por qué decidiste ser capataz? ¿Quién te introdujo en este mundillo o cómo te entró el gusanillo?

No lo decidí yo; mi hermandad tenía unas necesidades en un momento determinado y recurrió a mí para asumir ese puesto. Y, como siempre he intentado hacer, me puse a su disposición.

En cuanto a mis orígenes cofrades, pura tradición familiar. Y aunque suene raro, y pese a tener alguna raíz sevillana por parte materna, esta tradición la he vivido en esta ciudad, que poco tenía que ver antaño con el rigor y la intensidad cofrades que se viven en esas otras localidades que para casi todos nosotros suponen un referente.

Siendo muy jóvenes, mi padre y mi tío se hicieron hermanos de una hermandad llamémosle “de barrio”, ubicada en la parroquia de Santa María la Mayor, en la calle de Villaamil. Cada Viernes Santo salían con su cofradía vistiendo la túnica nazarena, acompañando a su Imagen Titular, el Cristo de la Misericordia y de la Buena Muerte, llegándose hasta la Puerta del Sol desde la zona de Cuatro Caminos, por calles como Bravo Murillo, Fuencarral y Montera, para incorporarse al cortejo de la que por aquel entonces era la magna Procesión del Silencio.

Años después, la extinción de su hermandad (durante una época en la que lamentablemente no pocas hermandades pasaron por este trance) hizo que se incorporaran a aquella Hermandad de Cruzados de la Fe que constituía la Comisión Organizadora de la Semana Santa Madrileña. A partir de ese momento acompañaron a la Imagen del Santísimo Cristo de la Fe vistiendo la túnica de su extinta hermandad (ese es el origen de los colores que hoy lucen los nazarenos del tramo del Señor).

Desde que tengo uso de razón me recuerdo en la Hermandad. Y no se me olvidan aquellos amaneceres de cada Sábado Santo, observando con la mirada curiosa de un niño esas túnicas, antifaces, capirotes, capas con los bajos ennegrecidos… Hasta aquel Viernes Santo de 1984 en el que, por primera vez, vestí la túnica de mi hermandad.

ANTONIO VASCO Y JOSE MANUEL MORENA

2.      ¿Cuál es tu hermandad de cuna?

Como indicaba anteriormente, la Hermandad y Cofradía del Silencio del Santísimo Cristo de la Fe (por no pocos conocida por su denominación de antaño: Hermandad de Cruzados de la Fe).

3.  ¿Para ser capataz hay que ser antes costalero? ¿Crees que se debe pasar antes por las trabajaderas para ser un buen capataz?

No lo considero imprescindible. Y hay ejemplos de magníficos capataces que no han tocado palo en su vida. Incluso, si no me equivoco, los Franco, Bejarano, Ariza… que iniciaron algunas de esas dinastías tan de renombre, no fueron costaleros antes que capataces…

Ahora bien, creo que si se conoce de primera mano y por experiencia propia la realidad de la “gente de abajo”, hay un valor añadido para desempeñar la labor de capataz. Te da otra perspectiva adicional a la hora de valorar cómo va la gente y qué le puedes pedir a la cuadrilla en un momento determinado; o para distribuir determinados puestos en función de cada costalero o del nivel de exigencia del recorrido; o para saber si se está sufriendo más o menos en una “revirá”… En definitiva, para saber qué sensaciones se están viviendo ahí abajo. Como en todos los ámbitos de la vida, cuantas más experiencias se han vivido, mayor capacidad para valorar y aportar cosas.  

Por otra parte, no es menos cierto que el ser o haber sido costalero no garantiza ser buen capataz…

4.      ¿Qué cualidades debe tener un buen capataz?

Puede haber quien piense que la labor de esta figura consiste únicamente en igualar a la cuadrilla, repartir el trabajo y, hala, a tocar el llamador y a pegar voces para guiar el paso. Creo que esto es algo que puede hacer “cualquiera”...

Ser capataz supone mucho más. Obviamente, es fundamental hacer una buena “igualá” y que toda la gente trabaje a gusto, en su sitio, cogiendo sus kilos; ni más ni menos. Pero no hay que olvidar que un capataz “lidera” a un grupo de personas, por lo que habrá de gestionar personalidades, emociones y sensibilidades muy diversas; sin olvidar que el ambiente costalero es bastante propenso a cierta vanidad. Es por ello por lo que, en cierto modo, veo la figura del capataz como la de una especie de “padre”; alguien que ha de ser capaz de realizar su trabajo desde el cariño, con rigor y ciertas dosis de disciplina, ganándose el respeto de su cuadrilla, pero nunca desde el autoritarismo.

La Junta de Gobierno asigna una función al capataz; y como tal ha de cumplirla. Es el nexo de unión entre esta y un colectivo importante dentro de la hermandad como es el de las cuadrillas, por lo que ha de ser capaz de transmitir a “su gente” ese espíritu de hermandad que ha de primar en el trabajo del costalero; esas prioridades que las cuadrillas han de tener presentes: que están “al servicio” de la hermandad y que su función no es otra que la de, con su trabajo, contribuir a que la cofradía dé testimonio público de fe con las que son sus Imágenes Titulares.

Ahora bien, teniendo siempre presente que lo primero es “su gente de abajo”... No hablamos de mulas de carga, sino de personas que voluntariamente se prestan a realizar un trabajo de gran exigencia para el cuerpo y el organismo, por lo que es primordial velar por su salud e integridad físicas, para que puedan desempeñar esa bendita labor que tienen asignada de la mejor forma posible.

Por eso es fundamental que el capataz se sienta responsable de su gente; que conozca bien a todos y cada uno de sus costaleros, sus capacidades, tanto técnicas como físicas, de cara a hacer un reparto del trabajo acorde a las mismas (también para ello han de servir los ensayos; no solo para trabajar la forma de andar, cómo hacer las vueltas en una u otra calle o practicar las “levantás”). 


 
5.      ¿Cuáles son las diferencias, en tu opinión, entre el capataz antiguo y el actual?

Siendo la labor del capataz la que es, simplificando simplemente a lo que es la esencia del trabajo a desempeñar, la verdad, creo que apenas existen diferencias más allá de las que se puedan derivar de las propias de los años en que a unos y a otros les ha tocado desarrollar su trabajo, y que han podido condicionar, eso sí, la manera de configurar sus cuadrillas.

Quizá, si acaso, y simplemente por las circunstancias de la época y las propias características de las hermandades de antaño, pudieran ser algo más preeminentes que ahora esas que se podrían denominar “cuadrillas de capataces”; algo que, no obstante, en cierta medida sigue estando presente en nuestros días.

6.      ¿Y entre el costalero antiguo y el actual?

Creo que existe una especie de mito en esa referencia al “costalero profesional” de antes; un adjetivo que en ocasiones se ha asociado al lucro personal del costalero a través de los pasos –aun cuando en algún caso fuera por necesidad real de un sobresueldo–, por lo que ha adquirido un carácter que a veces se interpreta con cierto tono despectivo. Sin embargo, decía Luis León que los costaleros sacaban pasos por afición, y que el dinero obtenido por ello lo empleaban en “sacar a sus hijos en la Feria”. Y Pepe Cruz, que en su cuadrilla tenía “tres ventanilleros del Banco Vizcaya, cinco carniceros del mercao de la Feria, cuatro empleados de Renfe, verduleros del mercao de Triana, futbolistas, hasta toreros”.

Vamos, que testimonios como estos vienen a contradecir en cierto modo algunas de esas afirmaciones respecto a gente muy humilde (que también la habría) que se hacía toda la “corría” por pura necesidad de recursos. También el de la “gente del muelle”, pues aunque este pudiera ser el origen, parece ser que en las cuadrillas se podían encontrar representados varios gremios.

Por lo tanto, por salirnos un poquito de esa tendencia habitual a plantear este tema desde la perspectiva de las diferencias entre los antiguos y los de ahora, creo que en ese sentido pueden existir ciertas similitudes entre el costalero antiguo y el actual; en ese puntito de afición innegablemente vinculado al mundo del costal. Con la diferencia de que antaño, el costalero cobraba por su trabajo, mientras que en la actualidad, es el costalero quien paga a la Hermandad la papeleta de sitio y, en su caso, la cuota de Hermano.

JOSE MANUEL CON SANTIAGO NISTAL Y PEDRO GARCÍA, CONTRAGUIA DEL SANTISIMO CRISTO DE LA FE

7.      ¿Es posible mantener una relación de amistad con un costalero de la cuadrilla?

No veo por qué no. Al menos en mi caso, así es. Tanto en mi cuadrilla como en aquellas de las que formo parte como costalero. Ahora bien, es importante que todos tengamos claras nuestras funciones en cada momento, diferenciando claramente el rol de cada uno y asumiendo como máxima que cuando se está al trabajo, se está al trabajo. Después, ya habrá tiempo de compartir chanzas, anécdotas y cervecitas. Cada cosa en su momento.

En ocasiones no es fácil mantener ese equilibrio; por eso es importante establecer bien ciertos límites desde un principio y que cada uno tenga claro cuáles son sus responsabilidades. Y que exista una confianza plena del capataz en su cuadrilla; y, sobre todo, de la cuadrilla en su capataz.

8.      ¿Compartes la opinión de algunos capataces o hermandades de no permitir entrar en sus cuadrillas a determinados costaleros por el hecho de sacar otras hermandades en días anteriores?

No, nunca pondría a nadie en la tesitura de tener que elegir. Yo, como costalero, no cumplo con ello, por lo que no tengo autoridad moral para exigírselo a los demás. Por otra parte, teniendo en cuenta cuál es la realidad de nuestra ciudad, creo que imponer eso es tirar piedras sobre nuestro propio tejado.

Ahora bien, sí es cierto que para conciliar esta realidad con un buen trabajo en cada paso es importante, como afirmaba antes, conocer las capacidades de la gente que tienes a tu cargo. Poder discernir en cierto modo cómo de castigado puede venir un costalero tras una o más salidas anteriores y hasta qué punto va a ser capaz de desempeñar su función ahí abajo. Y tenerlo también en cuenta a la hora de repartir el trabajo.

En cualquier caso, esto debiera ser algo que partiera del propio costalero, que debe ser honesto –consigo mismo y con sus compañeros– y conocer dónde están sus límites y hasta qué punto es capaz de estar al 100% en las distintas cofradías que saque.

9.      Un costalero debe hacerse hermano. ¿Cómo ves esa obligación en algunas hermandades?

Volviendo a la realidad de nuestra ciudad, no creo que exigirlo sea una buena medida. De hecho, ha habido hermandades que en su día lo impusieron y que ahora, con circunstancias nuevas y distintas a las existentes cuando lo hicieron, se han visto obligadas a recular. U otras que así lo exigen, pero que a la hora de la verdad no lo cumplen plenamente.

Dicho lo cual, considero que ese debiera ser el ideal. Al igual que lo son, por ejemplo, quienes visten la túnica, debieran serlo los costaleros como parte activa dentro de cualquier hermandad. Hay que tratar de conseguir que así sea, lograr que el costalero se implique en –y colabore con– la hermandad más allá de su función en la salida procesional. Y el primer paso para ello es formar parte de la nómina de hermanos. Pero no imponiéndolo, sino tratando de hacer ver cuál es la difícil realidad de nuestras hermandades en una ciudad como Madrid y cuán necesaria es la colaboración por parte de todos para poder seguir disfrutando de ellas.

Por otra parte, sí me gustaría aprovechar para “partir una lanza” en favor de los hermanos costaleros, a los que en no pocas ocasiones se les acusa de no asistir a cultos y actos y no colaborar más allá de la función que desempeñan debajo del paso. No digo que no sea cierto –aunque no conviene generalizar–, pero también me surge una pregunta: ¿cuántos hermanos de los que visten túnica asisten a esos actos y cultos y colaboran en el día a día de la hermandad? El costalero siempre parece estar en el disparadero por esta cuestión, cuando en mi opinión, aparte de la Junta de Gobierno y el reducido número de hermanos de rigor que mantienen en funcionamiento a las hermandades a lo largo del año, es el grupo que mayor compromiso muestra si tenemos en cuenta reuniones y ensayos previos a la salida procesional.

IGUALANDO A LA SEGUNDA DEL PASO..

10. ¿Qué destacarías de la cuadrilla de la Hermandad del Silencio?

Antes de nada, quisiera matizar algo: en no pocas de las ocasiones en las que se habla de esta cuadrilla se hace referencia a costaleros de otras hermandades, obviando a gente que ya salía como andero del Señor antes de iniciar el proyecto de la cuadrilla de costaleros y que hoy por hoy forma parte de la misma; a gente que se ha acercado a esta cuadrilla sin haber trabajado nunca debajo de un paso; a costaleros que únicamente desempeñan su trabajo en esta hermandad.

Por propia experiencia puedo afirmar que esta es una realidad de todas y cada una de las hermandades de Madrid. En todas ellas se puede encontrar a gente que saca varias cofradías. Su hermandad de cuna, como la llamabas anteriormente, así como sus llamémosle devociones principales, difieren en unos casos y en otros; pero forman parte de varias cuadrillas.

Cuando empecé a trabajar en la constitución de la cuadrilla, empleando como base la anterior de anderos (lo que, obviamente, no resultó nada fácil), únicamente recurrí a dos personas con las que había compartido trabajo como costalero; por afinidad, confianza, empatía y cariño. Ellos dos, junto con otro “hermano” (también compañero de trabajadera) que apenas un año antes me había dicho que si el Santísimo Cristo de la Fe salía algún día a costal, él estaría ahí abajo, fueron los únicos costaleros veteranos que de primeras entraron a formar parte de la cuadrilla. También recurrí, claro está, a Pedro García Aguado (con quien, hasta su retirada, tuve la suerte de compartir trabajo en la séptima del palio de la Esperanza) y a Carlos León Asián, un tándem con una gran experiencia en el mundo del costal que no hace sino que cada día me sienta tremendamente orgulloso y afortunado por el hecho de tenerlos en mi equipo.

A nadie más pedí que se incorporara a mi cuadrilla; ni en un principio ni después. Fue algo que se vino sucediendo con la misma naturalidad con la que ocurre en otras cuadrillas.

Así pues, se trata de una cuadrilla en la que han confluido la experiencia y veteranía de magníficos peones que llevan desempeñando la labor de costaleros desde hace muchos años con la ilusión y las ganas de quienes han conocido esta realidad recientemente y la viven con esa pasión de quien está empezando en el mundo del costal; esa que algunos olvidan cuando llevan tiempo en el palo y confunden lo que verdaderamente nos motiva para ser costaleros…

Y con todo el trabajo que aún queda por delante, creo que no me equivoco al afirmar que en un tiempo récord se ha convertido en una gran cuadrilla; fundamentalmente por ese compromiso, ilusión y forma de trabajar que han asumido y que hacía tiempo que yo no veía bajo las trabajaderas. Sin olvidar que hemos debido conciliar realidades muy diversas del mundo costalero…

En definitiva, se trata de un grupo donde por encima de otras cuestiones, todos somos compañeros y nadie se considera más que el otro; en el que todos aportamos cosas en base a nuestra experiencia; un grupo en el que los unos aprendemos de los otros y donde cada uno asumimos nuestra función y el papel que nos corresponde desempeñar. Todo ello con la ilusión y el entusiasmo del primer día, intentando contribuir a engrandecer, primero, a nuestra Hermandad y a lo que esta representa; después, a la Semana Santa de nuestra ciudad.

PRIMERA CUADRILLA DE COSTALEROS DE LA HDAD. DEL SILENCIO

11. En todos los pasos hay que mejorar cosas… ¿Qué mejorarías en los pasos donde mandas?

Actualmente solo mando un paso. Y siempre hay cosas que mejorar; más aún si cabe en el caso de esta cuadrilla, que está como quien dice “en pañales”. Si bien es cierto que en muy poco tiempo se ha trabajado muy bien y se ha alcanzado un nivel bastante óptimo, hemos de evitar caer en la autocomplacencia y ser conscientes de que aún tenemos trabajo por delante para alcanzar el nivel que todos deseamos. Y creo que eso lo tenemos muy claro tanto el equipo de capataces como la propia cuadrilla.

12. Defíneme en pocas palabras cómo debe ser un costalero.

Honesto y humilde, responsable y comprometido con lo que está haciendo; con capacidad de sacrificio y una gran dosis de compañerismo; respetuoso y con plena confianza en su capataz (si no la tiene, mejor que opte por otras alternativas a la hora de participar con su cofradía; que las hay). Y siempre teniendo presente que está “al servicio” de la Hermandad y, por supuesto, de las Imágenes del Señor o de Su Madre que porta sobre su cerviz.

En cualquier caso, se ha de tener claro que un paso no se saca rezando… Que no se me mal interprete, pero hay quien argumenta que ser costalero de una determinada Imagen es “lo más grande”; que está ahí abajo por la devoción que le tiene. Eso está muy bien, y siempre ayuda, pero no hay que olvidar que cuando caen los kilos, hay que apretar los dientes y tirar de “casta”, de esa “raza costalera” que no todo el mundo tiene (volvemos, pues, a la honestidad del costalero…). Y vuelvo a insistir, hay otras formas de participar en una cofradía y de cumplir con las devociones a nuestras Imágenes…

13. Es más difícil igualar un paso o dirigir un paso.

Una buena “igualá” es la base para que el costalero trabaje en las mejores condiciones posibles. No creo que exista una especial dificultad a la hora de hacerlo, pero sí hay que dedicar a igualar todo el tiempo que sea necesario. Y después, cerciorarse de que se ha hecho correctamente; comprobando posturas, mirando cuellos para ver que el trabajo ha caído en su sitio… Y si no, detectar dónde está el problema; si se trata de un error derivado de la propia “igualá” (que puede ser), de la regulación de las trabajaderas, o si se debe a cómo lleva la ropa el costalero en cuestión, lo que puede provocar que no esté trabajando correctamente.

En cuanto a lo de mandar un paso, evidentemente los hay más “fáciles” y más difíciles. Ahora bien, como ya he dicho antes, hacer que un paso ande (ni mejor ni peor; dignamente) “lo puede hacer cualquiera”; basta con tener sentido común, cierto sentido de la proporción y un poquito de visión espacial”.

14. ¿Qué estilo te gusta más para que ande un paso?

“Siempre de frente”… Por lo general, no me gustan las “chucherías”, salvo para algunos pasos de Misterio; y en su justa medida. Por poner un ejemplo, a mí particularmente no me gusta el andar de esa cuadrilla de San Gonzalo tan admirada por algunos, que en mi opinión no es sino una especie de “coreografía” mal entendida (para eso, prefiero la Presentación al Pueblo de San Benito; o “el olivo” del Beso de Judas de Redención andando de costero). Para andar de categoría no hace falta estar continuamente metiendo izquierdos o alternando hasta la saciedad el andar sobre los pies con el andar de costero… Ojo, que aunque pueda parecer una contradicción según lo que estoy diciendo, soy un enamorado de los andares de quien tiene “Su casa” en la calle Pureza; pero por ser ese paso el que es y por representar lo que representa: Triana “en estado puro” y su forma de entender y sentir la Semana Santa… Ahora bien, me quedo con el “Herodes” de la Amargura; con Carretería; con Montserrat; con Santa Marta…

En cualquier caso, depende de cada paso; de sus características, de su iconografía y, por supuesto, del estilo, de la idiosincrasia e incluso de las circunstancias por las que pueda estar atravesando la hermandad, que es la que habrá de definir el estilo de la cofradía.
ESTA CUADRILLA ES LA PRIMERA QUE PUDO SALIR A LA CALLE....POR SUERTE, FORMO PARTE DE ELLA.

15. Si tuvieras que mandar un paso que tiene una forma de andar distinta a tus gustos, ¿lo harías?

Insisto en que, a mi entender, ese tipo de cuestiones las ha de determinar la Hermandad; su Junta de Gobierno, que es “soberana”, en connivencia con el capataz, claro está, que es a quien a la postre le corresponde ejecutar la tarea. Obviamente, si como capataz no comparto la pauta establecida, lo primero que haré será transmitir mi opinión, aportando los argumentos por los que considero que las cosas se habrían de hacer de otro modo.

16. ¿Qué es más difícil, dirigir un paso con música o sin música?

Para el capataz, no creo que exista especial dificultad a la hora de hacerlo en un caso u otro. Sí es cierto, por el contrario, que para la cuadrilla puede resultar más sencillo andar con esa referencia que siempre supone la música.

Por otra parte, creo que en el caso de Madrid esta es una cuestión de costumbres. Quiero decir que en nuestra ciudad, donde los recorridos que hacen las cofradías son “cortos”, los pasos raramente andan, por lo que el costalero no está acostumbrado a hacerlo, cuando hay ocasiones en que hay que olvidarse de la música y limitarse a andar por derecho.

No obstante, vuelvo a lo mismo: depende de las características del paso, de la iconografía de las Imágenes… No es lo mismo un “pasopalio” que un “pasocristo”; y dentro de estos, un Nazareno que un Crucificado… Tanto a la hora de andar con música como a la de hacerlo en silencio o acompañado de unos “pitos”… 

SANTISIMO CRISTO DE LA FE
 
17. Los pasos se llevan con el cuerpo o con el corazón.

He visto auténticos “armarios” que a las primeras de cambio se han “arrugao” bajo el palo. Y a flacos que a priori parecen unos enclenques, tiesos como una estaca en los momentos en que más kilos caen…

18. ¿Qué cofradía te gustaría sacar que no fuera la tuya?

Siempre me he considerado más costalero que capataz, y, como he dicho, mi llegada al martillo fue digamos circunstancial. Por lo tanto, a día de hoy, como capataz no tengo ese anhelo.

No obstante, como ya he dicho, siempre intentaré estar al servicio de mis hermandades, para, en la medida de mis posibilidades, aportar cuanto de mí precisen.

19. Cuál es el primer consejo que le darías a un joven costalero que empieza en el mundillo.

Que trate de hacer suyas esa honestidad, humildad, responsabilidad, compromiso, capacidad de sacrificio y compañerismo a los que antes hacía referencia. Que antes de hacerlo, tenga claro a qué se expone el que se mete bajo las trabajaderas; y que si, llegado el caso, no se ve capacitado para desarrollar esta labor, tenga el valor y el coraje de transmitirlo; que no trate de esconderlo por el simple hecho de querer ser costalero a toda costa.

Y, por supuesto, que observe y pregunte cuanto considere oportuno. Nadie nace sabiendo, y todos, aunque en ocasiones se nos olvide, hemos pasado por esa primera vez bajo la trabajadera, en la que hay una mezcla de respeto, nervios, ilusión y, sobre todo, sensaciones nuevas y extrañas: uno no sabe si va bien colocado; si va cogiendo muchos kilos o pocos; o siente que le "escupe" el palo; o esa rigidez en las piernas de las primeras “chicotás”; o se "asusta" por la "violencia" a la hora de hacer las “levantás” y recibir el paso…

En mi caso, suelo asignarle un “padrino” al costalero que empieza (aunque los hay que no lo necesitan, pues parecen haber nacido con una especie de gen para desempeñar esta tarea); generalmente, un compañero de trabajadera veterano que le explique, le ayude y esté pendiente de él hasta que, poco a poco, se vaya haciendo con el trabajo. Independientemente de que el resto de compañeros que le rodean y los propios capataces estemos atentos a su evolución y a resolverle cualquier inquietud o duda que pueda surgirle. Hay que intentar que el costalero que empieza se sienta parte del grupo desde el primer momento en el que entra a formar parte de la cuadrilla; que desde el principio tenga plena confianza en todo el equipo de capataces y en el resto de compañeros. 

IGUALANDO A RAFA DORADOR

20. Una persona como tú, tantos años en este mundo… Quisiera que me respondieras a esta pregunta: ¿Están los capataces madrileños a la altura de los pasos que sacan a la calle? ¿Qué opinión te merecen? ¿Crees que en Madrid hay mejores cuadrillas que capataces?

Obviamente, tengo mis opiniones al respecto, pero me guardaré muy mucho de decirles a los demás cómo tienen que hacer las cosas y entrometerme en su labor. Como costalero, llegado el caso, podré dar mi opinión a mi capataz respecto a algo; primero, en privado, y si él lo considera oportuno, en público, ante el resto de la cuadrilla. Creo que es legítimo, además de saludable, fomentar ese intercambio de ideas o criterios. Ahora bien, mis opiniones desde la perspectiva del capataz en un paso al frente del cual no esté las transmitiré única y exclusivamente si así se me pide desde la hermandad; para, de ser el caso, aportar mi granito de arena para mejorar las cosas.

En cualquier caso, aún tengo mucho, muchísimo que aprender; y así trato de hacerlo cada día. De los capataces a cuyas órdenes trabajo, de quienes forman parte de mi cuadrilla o de mi equipo en “El Silencio”; y a base de observar y observar el trabajo delante de los pasos de tantas y tantas cofradías. 


21. ¿Te gusta un equipo de auxiliares corto o amplio?

Tres auxiliares: un segundo y dos contraguías. En mi opinión, siendo las características de las cofradías madrileñas las que son, más que de sobra. Tareas como las de listero las puede desempeñar cualquiera de los auxiliares…


22. Entenderías al capataz que cobrara dinero por los servicios que presta a la hermandad

Nunca. No lo concibo…

23. Dime cuál es el paso que mejor anda en Madrid y cuál es la mejor cuadrilla.

La cuadrilla del palio de “Los Estudiantes” es, en mi opinión, la cuadrilla más cuajada a día de hoy. Y, sin lugar a dudas, como consecuencia de ello, ese palio es el paso que mejor anda en Madrid. Me consta que se ha tenido que trabajar mucho para alcanzar este nivel, pero para quienes hayan contemplado el discurrir de esta cofradía desde sus inicios, creo que este hecho resulta evidente.

La del Señor de la Salud también ha alcanzado un nivel muy bueno. Hace unos años no andábamos así, y viendo cómo anduvo en la primera salida que hicimos desde la Iglesia del Carmen en 2010, y, sobre todo, la pasada Semana Santa, creo que la evolución salta a la vista. Además, Curro (Francisco Lara) está desarrollando un magnífico trabajo desde que cogió el martillo.   

ESPECTACULAR ESTAMPA DEL VIERNES SANTO

24. Respecto a la educación cofrade del público en Madrid a la hora de ver los pasos, ¿qué opinión te merece?

Siempre he dicho que la ortodoxia está muy bien depende de para qué cosas, y que en ocasiones, una ortodoxia mal entendida puede hacer que se critiquen ciertos aspectos de las cofradías sin entrar a valorar otras consideraciones que pueden justificarlas. Ahora bien, quizá sea este uno de los aspectos en los que me sale el ramalazo “pureta”, pues me ponen relativamente nervioso ciertos comportamientos del público que presencia el discurrir de nuestras cofradías (ya se sabe: los aplausos inoportunos o “inapropiados”, las voces jaleando a los costaleros...). No obstante, comprendo que no es sino la manifestación de sus emociones ante el paso de las Imágenes; y no olvidemos que vivimos en una ciudad donde la cultura cofrade no es la que nos gustaría (aunque esos comportamientos también se producen, aun cuando en menor medida, en otras ciudades mucho más cofrades).

Pero, la verdad, a no ser que las cofradías se planteen incorporar a sus cortejos como nueva figura cofrade la de un regidor que con sus correspondientes cartelitos de “aplausos” y “silencio” vaya indicando al público lo que corresponde en cada momento y para cada cofradía, conseguir que el público se comporte como nos gustaría a la mayoría de nosotros se me antoja complicado.  

25. ¿Crees que los costaleros de hoy día piensan más en la estética y el figureo que en sus Imágenes o en centrarse en el trabajo?

No conviene generalizar, pero como decía, creo que es este un colectivo relativamente propenso a la vanidad, en el que pueden darse casos en los que en un momento determinado se pierdan ciertas referencias respecto a lo que realmente ha de representar la figura del costalero. Por eso, en ocasiones conviene recordar que el costalero no es imprescindible, y que ha de huir de ese excesivo protagonismo que de unos años a esta parte parece haber adquirido.

Por ejemplo, una cofradía no sería tal sin la figura de los nazarenos; no podría realizar su salida procesional o estación de penitencia sin ellos. Sin embargo, sí podría salir a la calle sin costaleros (independientemente de gustos y preferencias en cuanto a estilos).

Decía Antonio Santiago que cuando tiene que “bajar los humos” a un costalero, le saca del paso y se pone a hablar con él. Y mientras lo hace, manda a su segundo levantar el paso y que lo haga andar, momento en el que aprovecha para decirle al costalero: “lo ves; ni tú ni yo estamos ahí; y el paso va andando. Nadie es imprescindible…”. Buena lección, ¿no?

Si hablamos de costales de colores, pantalones remangados, camisetas de tirantes…, la verdad, aun cuando me considero “bastante clásico” al respecto, es algo a lo que no le doy importancia (a expensas, claro está, de cuanto disponga la hermandad en este sentido). Lo importante es que cuando se esté ahí abajo, el costalero trabaje como es debido.

26. En tu caso, esto lo consideras afición, devoción, una moda, un hobby…

Cualquiera que forme parte de una hermandad; cualquiera que participe en la salida procesional de su cofradía, sea del modo que sea, ha de estar, a priori, motivado por la devoción. De lo contrario, creo que carecería de sentido hablar de ciertas cosas… Ahora bien, que el mundo del costal tiene un componente de “afición”, es indudable.

“Moda” o “hobby” son adjetivos que en ningún caso tendría sentido aplicar al mundo de las cofradías.

27. No sé si habrás cumplido tu sueño como capataz… En el caso de que lo hubieras hecho, ¿cuál ha sido?

Nunca soñé ser capataz. Por lo tanto, nunca tuve sueños asociados a mi labor al martillo. 



28. ¿Crees que el mundo del costal madrileño goza de buena salud?

Creo que resulta evidente que de un tiempo a esta parte ha experimentado un cierto crecimiento. Basta mirar las “igualás” de este año, donde a todas las cuadrillas se ha incorporado gente nueva. Ahora bien, una cosa es que a igualar se acerque gente interesada en el mundo del costal y otra muy distinta que luego, a la hora de la verdad, no voy a decir todos, pero sí al menos una mayoría de ellos se conviertan en buenos peones. En ese sentido, creo que aún hay tarea por delante.

No obstante, en estos últimos años la gente de abajo ha aprendido mucho del oficio a base de, entre otras cosas, compartir trabajo con gente de otras cuadrillas distintas a las suyas. Quedémonos con ello y confiemos en que esto nos permita seguir evolucionando…

29. Dime el mejor y el peor momento que recuerdas delante de un paso.

El Viernes Santo del año pasado (en 2011 no pudimos salir por las inclemencias del tiempo) estuvo repleto de momentos maravillosos. Metido en plena faena, uno no es consciente de ellos, pues anda pendiente de desempeñar su trabajo, por lo que hasta que no termina todo y van pasando los días, no empieza a “saborear” lo sucedido durante esas horas en que la cofradía está en la calle. En cualquier caso, me quedaré con esa primera “levantá” dentro de la iglesia por la memoria de mi padre, que tanto tuvo que ver en que este proyecto tan bonito se materializara y a quien debo esta pasión por el mundo de las cofradías.

A día de hoy, toquemos madera, no he pasado momentos malos delante de un paso; ni hace unos años con el paso de andas ni ahora con el nuevo paso. Complicados, sí, pero no malos.



30. Me tienes que decir ese lugar cofrade que nunca te perderías en la Semana Santa madrileña.

“Los Estudiantes” por Independencia, Lazo, Unión… Los Gitanos por la calle Correos (y este año, sin duda, será muy bonito ver a esta cofradía subiendo por la calle de la Paz para salir a la calle de la Bolsa; o bajando ya de vuelta por San Cristóbal); Gran Poder y Macarena por Señores de Luzón; “El Silencio” en la Plaza de Matute o por las calles Cervantes, Quevedo, Lope de Vega, llegándose al Convento de San Ildefonso de las Madres Trinitarias… También he visto imágenes de “Siete Dolores” saliendo a la Plaza de la Villa por la calle del Codo que representan maravillosas estampas cofrades de nuestra ciudad… Hay rincones muy hermosos para ver el discurrir de nuestras cofradías.

31. Una salida y una entrada que te parezcan espectaculares en la Semana Santa madrileña.

Si hablamos de dificultad, creo que es evidente… Aunque me quedo con la salida del Señor de la Salud por esa puerta que da a la calle que lleva su nombre.

Por lo que representan esos recuerdos de infancia y adolescencia, la entrada en San Isidro tanto del Gran Poder como del palio de la Esperanza.

32. Dime ese capataz en el que hay que fijarse… ¿Por qué?

En mi caso, tengo dos referentes: mi “hermano” Julio Cabrera y Manuel Marín. He trabajado (y lo sigo haciendo) como costalero a las órdenes de ambos; y de los dos he aprendido mucho. Siempre entregados a su cuadrilla; con rigor y criterio a la hora de hacer las cosas. Cercanos, pero a la vez imponiendo su manera de trabajar desde el respeto y el cariño a su gente. Y humildes, pese a que por currículum cofrade podrían ser de los que anduvieran sacando pecho…

Con estos dos referentes, no necesito mentar a nadie de los de “allá abajo” (que supongo que es lo que cabría esperar al responder a esta pregunta). Bueno, sí; citaría a Manolo Santiago, que en paz descanse. Lo que transmitía y cómo lo transmitía este hombre cada vez que hablaba a sus cuadrillas… Tela…

JOSE MANUEL CON JULIO CABRERA, ACTUAL CAPATAZ DE LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS DE LA HDAD. DE LOS GITANOS DE MADRID. COSTALERO DE LA HDAD. DEL SILENCIO

33. Y ese costalero al cual admirar… ¿Por qué?

Imposible decir un nombre… Por una parte, en todos estos años he compartido trabajo con magníficos peones. Y tengo la suerte de que no pocos de ellos han querido participar conmigo en este bonito proyecto que a día de hoy es ya una realidad. Por otra, de esta cuadrilla han surgido igualmente grandes costaleros que, sorprendentemente, en un lapso tan corto de tiempo, están demostrando virtudes que solo se adquieren con el paso de los años. Todo ello me hace sentirme muy orgulloso, aparte de un privilegiado por tener a “mis órdenes” gente de tanta categoría

Dicho lo cual, cualquiera que se tira la ropa y se mete debajo de un paso, trabajando por derecho, con ese compromiso y entrega que debe demostrar quien se considera costalero, merece mi admiración. 

34. Dedica una “levantá”.

Por toda la gente que pasa penalidades y sufre en cualquier lugar del mundo; para que muy especialmente los cofrades, por representar lo que representamos, y aunque solo sea a través de esas pequeñas cosas tan importantes que en ocasiones no valoramos, seamos capaces de contribuir a aliviar su sufrimiento…

35. Una banda de música.

El Carmen de Salteras.

36. Una agrupación musical.

Arahal y, cómo no, “La Cena”.

37. Una banda de CC y TT.

Cigarreras.

38. Elígeme una marcha de cada estilo.

Banda: Alma de la Trinidad; Madre Hiniesta; Amarguras; Soleá dame la mano; Reina de San Román; Hosanna in Excelsis…

Agrupación: A los sones de un sentimiento; Redención, Pasión y Amargura; En este valle de angustias; Aurora de Resurrección; Christus Vincit; Serva la Bari; Oh bendita Estrella…

CC y TT: Silencio Blanco; Pasión, muerte y resurrección; Pentecostés; Sangre; Señor de Sevilla; A esta es; El embrujo de Triana…

Ah, que solo era una…

39. Por último, ¿qué le falta a la Semana Santa madrileña para poder hacerla más grande?

Siempre que surge este tema se habla de una carrera oficial (con estación de penitencia en la Catedral), de la creación de más hermandades… Creo que estas opiniones se dan desde el corazón, motivadas por ese deseo que todos tenemos de que nuestra Semana Mayor responda a unas características determinadas. Son anhelos que sin duda todos los cofrades madrileños compartimos; sin embargo, la realidad es la que es, y hay que ser coherente con ella. Y, sobre todo, ser conscientes, de una vez por todas, de que nuestra ciudad –y, muy especialmente, su ambiente cofrade– nada tiene que ver con Sevilla, Córdoba, Huelva, Granada, Málaga… (por hablar de algunas ciudades de esa referencia geográfica que para “todos” los cofrades representa el Sur).

Hoy por hoy, una carrera oficial de esas características es en mi opinión inviable. Es cierto que hay hermandades que por “proximidad” podrían llegarse a la Catedral, pero pensemos que otras, como Medinaceli o “El Silencio”, para ir y volver de regreso a su sede, tendrían que pasarse en la calle entre diez y doce horas. Y eso, hoy por hoy, es inasumible. En primer lugar, por la propia realidad de las hermandades y por los recursos (fundamentalmente humanos) de los que disponen; también, porque estamos hablando de una ciudad como Madrid, donde el público vive la Semana Santa de una manera que dista muy mucho de cómo lo hace el de otras ciudades (imaginemos una cofradía de vuelta a su templo bien entrada la madrugada. ¿Qué público habría en la calle a su paso?). 

Me encantaría ver más hermandades en nuestras calles pero, por muchos motivos, Madrid es una ciudad muy compleja desde el punto de vista cofrade. Y teniendo en cuenta las dificultades que continuamente han de afrontar nuestras hermandades, no puedo sino ser escéptico al respecto. Es evidente que su evolución en poco más de una década ha sido muy significativa; y si nos remontamos a los años ochenta y comparamos la realidad de entonces con la de ahora, podemos comprobar que el nivel actual de las cofradías es “excelente” en comparación con aquellos años; y que todo el esfuerzo y el trabajo realizado está dando sus frutos. Aunque aún quede mucho por hacer…

Ahora bien, pese a esta indudable mejoría en todos los ámbitos, continuar evolucionando resulta complejo. Basta con ver los cortejos de las cofradías, por lo general bastante cortos; incluidos los de hermandades como Gran Poder y Macarena (que cuenta con un número de hermanos elevado), Estudiantes o Gitanos –por citar algunas de las que quizás puedan tener un mayor “tirón” y una mayor afluencia de público en las calles–, que superan, sí, pero no por mucho, el centenar de nazarenos. Solo “El Pobre” pone en la calle un cortejo que podríamos considerar “amplio”. Sin olvidar que no pocos cofrades (hermanos de a pie y, sobre todo, costaleros) forman parte de varias hermandades.

Aunque no por ello vamos a renunciar a seguir trabajando por y para nuestras hermandades; tratando de potenciar su funcionamiento interno y esforzándonos en sentar sus bases; intentando incrementar las nóminas de hermanos (ardua tarea) y conseguir así cortejos más amplios y vistosos. Persiguiendo ese objetivo común que ha de suponer el descubrir esta realidad a quienes la desconocen, aun cuando la colaboración de instituciones, medios de comunicación y otros entes u organismos que en otras ciudades se implican activamente en la vida cofrade sea prácticamente nula (cuando no contraproducente), lo que supone un hándicap adicional para la difusión de nuestra Semana Santa.

Y debemos hacerlo desde la unión y el compromiso de todos; trabajando, sí, cada uno en la que es su hermandad, pero estrechando lazos y colaborando conjuntamente para engrandecer nuestra Semana Santa, lo que redundará en beneficio de todos. No en vano, disponemos de un Consejo Diocesano de Hermandades y Cofradías –en no pocas ocasiones criticado por quienes desconocen algunas realidades y dificultades internas de nuestra idiosincrasia cofrade–, que cada vez va ganando más presencia (aun cuando para el desarrollo de su actividad se encuentre con continuos obstáculos de todo tipo), que poco a poco va llevando a cabo iniciativas, como los Encuentros anuales de Juntas de Gobierno, que tratan de fomentar la comunión entre todas las hermandades y ese nexo de trabajo conjunto tan necesario para enriquecer nuestra Semana Mayor; la revista de Semana Santa, cuyo segundo número verá la luz en esta próxima Cuaresma, o ese esperado DVD en el que se recogen imágenes de las salidas procesionales de todas nuestras hermandades y que pretende dar a conocer esa gran desconocida que es la Semana Santa madrileña.

40. ¿Qué te parece el blog?

Una nueva y magnífica iniciativa para dar a conocer este mundo del costal que tanto nos apasiona y esa realidad de las cofradías de nuestra ciudad; tan necesitadas de difusión y apoyos.

Gracias por tu esfuerzo… 





5 comentarios:

  1. Vaya pico tiene el Morena..... Espectacular entrevista.

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  2. Grande Morena...
    La demostración del que es cofrade y tiene "ese pellizco", sin importar la edad, puede ejercer cualquier rol que se le asigne... Y si, además, tiene el don de saber trasmitir a su gente lo que tiene en la cabeza y en el corazón... ¡¡SE CONVIERTE EN UN GRANDE!!

    justo como Morena...

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  3. No se esperaba menos de ti. Deliciosa entrevista.
    Un abrazo.

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  4. Muy biena entrevista vasco y aun mejor Morena,un ejemplo para muchos incluyendome,y al martillo mejor imposible pixa

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  5. Enhorabuena , entrevista desde el corazon, de una persona que antetodo es cofrade independienteme del trabajo que realice.

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